A lo largo de su trayectoria profesional, José Antonio Aranda Segovia ha dejado huella en diversas generaciones de jóvenes. Una de ellas fue en el alumnado del Proyecto de Educación Compensatoria/ Aulas Ocupacionales de Maracena. Hoy, nosotros, los alumnos y alumnas de la Compensatoria queremos dedicarle estas palabras y hacerle un homenaje.
Querido maestro: te has alejado hacia tu destino sin darnos tiempo a despedirnos de ti. Nos brindaste las experiencias vividas junto a ti, tu amistad, tu sonrisa y tu docencia.
Queremos darte mil gracias:
• Por ser el singular profesor que siempre sabías presentar con una claridad que parecía evidente aún los más intrincados aspectos de las cosas, que con una agilidad mental y una memoria extraordinaria podías pasar de explicar las redes cristalinas de los minerales que nos encontrabamos, cuando íbamos de acampada, en las Minas de la Estrella en Sierra Nevada a analizar morfológicamente y sintacticamente una oración cuando estabamos en clase en las escuelas del Giner de Los Ríos . Aunque tú preferías recitarnos a Juan Ramón Jiménez en “Platero y yo”.
• Tu capacidad en la organización y ejecución de proyectos en los talleres. Ayudaste a un número muy significativo de nosotros a encontrar un trabajo profesional.
• Liderazgo destacado, en el que también podíamos sentir tu capacidad humana de acogida. Siempre cariñoso, afable, cordial. Fue de ese modo que congregaste en torno a ti a un número importante de alumnos/amigos que hemos desarrollado una devoción particular por nuestro maestro. Amigo franco y sincero.
• Con todos nosotros siempre te mostraste como eras llano y cercano. Sin encumbrarte. Modesto y moderado siempre presto para ayudar y enseñar a todo el que lo necesitara.
• Gran caballero, de modales tranquilos y mirada directa. Preciso y terminante en el decir. Firme en tus opiniones. Convencias con la fuerza de la razón.
• Creatividad docente que la manifestaste en el quehacer diario de tu docencia:
Juntos hemos convivido en parajes naturales, despertadonos el amor por la naturaleza y su conservación: Cazorla, Doñana, Picos de Europa, Pitres, Sierras de Huétor,..., mereciendo especial mención nuestra querida “Cucaracha” verdadero emblema de la “Compe”. Madrid, Santander, Toledo, Sevilla, Antequera, Segura de la Sierra, Almería, Motril, Iznalloz,..., son ciudades y pueblos que nos evocan recuerdos urbanos, museos, parques lúdicos, “madrugones”, risas, mochilas, estudio,... Nos vestimos de gala cuando visitamos nuestro patrimonio histórico artístico: El Prado, Alhambra, catedral de Sevilla y Toledo, Museo Nacional de Arqueología,...
El amocafre y la escardilla se han usado para cuidar nuestro Huerto Escolar.
Jugando al fútbol hemos estrechado la amistad del grupo. El deporte siempre presente en nuestras aulas. Nos enseñaste a saber ganar y perder.
En clase tu trabajo fue serio y adaptado a las capacidades de cada alumno/a. La enseñanza era un placer para ti, no un trabajo. Nunca esperabas otra compensación que la satisfacción de haber logrado que aprendieramos dibujo técnico, matemáticas, ciencias naturales,..
Hiciste posible que la Compensatoria fuera la Otra Escuela. La Escuela de la Alegría.
Nos enseñaste que crear amistad y sembrar afectos enriquece y nos enriquece. Lo más noble, lo que verdaderamente vale, ni se compra ni se vende. La bondad y la sabiduría son los supremos valores del hombre. La educación es una obra de arte.
Cada vez que caminemos por la Vereda de la Estrella y estemos subiendo la Cuesta de los Presidiarios nos observarás y sonreirás. Alzarás los brazos y nos invitarás a vivir aprovechando cada instante.
Hoy permaneces en nuestros corazones, en nuestro recuerdo. Trabajaste junto a nosotros, te has ido demasiado pronto.
¡Nuestra eterna gratitud para una persona buena, nuestro maestro José Antonio Aranda Segovia!.
Querido maestro: te has alejado hacia tu destino sin darnos tiempo a despedirnos de ti. Nos brindaste las experiencias vividas junto a ti, tu amistad, tu sonrisa y tu docencia.
Queremos darte mil gracias:
• Por ser el singular profesor que siempre sabías presentar con una claridad que parecía evidente aún los más intrincados aspectos de las cosas, que con una agilidad mental y una memoria extraordinaria podías pasar de explicar las redes cristalinas de los minerales que nos encontrabamos, cuando íbamos de acampada, en las Minas de la Estrella en Sierra Nevada a analizar morfológicamente y sintacticamente una oración cuando estabamos en clase en las escuelas del Giner de Los Ríos . Aunque tú preferías recitarnos a Juan Ramón Jiménez en “Platero y yo”.
• Tu capacidad en la organización y ejecución de proyectos en los talleres. Ayudaste a un número muy significativo de nosotros a encontrar un trabajo profesional.
• Liderazgo destacado, en el que también podíamos sentir tu capacidad humana de acogida. Siempre cariñoso, afable, cordial. Fue de ese modo que congregaste en torno a ti a un número importante de alumnos/amigos que hemos desarrollado una devoción particular por nuestro maestro. Amigo franco y sincero.
• Con todos nosotros siempre te mostraste como eras llano y cercano. Sin encumbrarte. Modesto y moderado siempre presto para ayudar y enseñar a todo el que lo necesitara.
• Gran caballero, de modales tranquilos y mirada directa. Preciso y terminante en el decir. Firme en tus opiniones. Convencias con la fuerza de la razón.
• Creatividad docente que la manifestaste en el quehacer diario de tu docencia:
Juntos hemos convivido en parajes naturales, despertadonos el amor por la naturaleza y su conservación: Cazorla, Doñana, Picos de Europa, Pitres, Sierras de Huétor,..., mereciendo especial mención nuestra querida “Cucaracha” verdadero emblema de la “Compe”. Madrid, Santander, Toledo, Sevilla, Antequera, Segura de la Sierra, Almería, Motril, Iznalloz,..., son ciudades y pueblos que nos evocan recuerdos urbanos, museos, parques lúdicos, “madrugones”, risas, mochilas, estudio,... Nos vestimos de gala cuando visitamos nuestro patrimonio histórico artístico: El Prado, Alhambra, catedral de Sevilla y Toledo, Museo Nacional de Arqueología,...
El amocafre y la escardilla se han usado para cuidar nuestro Huerto Escolar.
Jugando al fútbol hemos estrechado la amistad del grupo. El deporte siempre presente en nuestras aulas. Nos enseñaste a saber ganar y perder.
En clase tu trabajo fue serio y adaptado a las capacidades de cada alumno/a. La enseñanza era un placer para ti, no un trabajo. Nunca esperabas otra compensación que la satisfacción de haber logrado que aprendieramos dibujo técnico, matemáticas, ciencias naturales,..
Hiciste posible que la Compensatoria fuera la Otra Escuela. La Escuela de la Alegría.
Nos enseñaste que crear amistad y sembrar afectos enriquece y nos enriquece. Lo más noble, lo que verdaderamente vale, ni se compra ni se vende. La bondad y la sabiduría son los supremos valores del hombre. La educación es una obra de arte.
Cada vez que caminemos por la Vereda de la Estrella y estemos subiendo la Cuesta de los Presidiarios nos observarás y sonreirás. Alzarás los brazos y nos invitarás a vivir aprovechando cada instante.
Hoy permaneces en nuestros corazones, en nuestro recuerdo. Trabajaste junto a nosotros, te has ido demasiado pronto.
¡Nuestra eterna gratitud para una persona buena, nuestro maestro José Antonio Aranda Segovia!.
Natalio, Genial este blog. Toma un enlace interesante para trazar rutas. Saludos cucaracheros.
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